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La biblioteca recomienda en Diciembre 2019: “Fundación” de Carlos Sisí

No resulta fácil escribir una reseña de una saga en marcha. La trilogía vampira de Carlos Sisí (Madrid,1971) se iniciaba con “Rojo” en abril de este mismo año y en ese primer volumen, ya se marcaba el estilo a seguir. “Fundación” llega medio año después, dispuesta a continuar la trama que nos llevará hacia “Infierno”, su final, en abril de 2020. Ahí reside la dificultad de hablar de un segundo libro en una trilogía: muchas veces no sabes si las partes buenas van a tener continuidad en el final o si las tramas abiertas van a tener solución. Te encuentras un poco en mitad de ninguna parte. “Fundación” es el eslabón de la mitad de la cadena, que debería consolidar lo leído en el anterior mientras construye el camino hacia el final, pero sin perder la identidad ni el interés. Es una pirueta difícil, un ejercicio complicado y, spoiler, Carlos Sisí lo ha conseguido.carlos sisi

“Fundación” arranca en el punto exacto donde nos dejaba “Rojo”. Sin anticipar mucho de su argumento ni desvelar demasiado a aquellos que todavía no han mordido el libro anterior, la humanidad está en jaque. Los vampiros se han alzado y dos de sus figuras más poderosas, Elexia y Alkibiades, comienzan a desarrollar su plan de conquista mundial desde los Estados Unidos. El grupo de humanos protagonista, encabezado por Jared, Sonia y Jimmy, intenta sobrevivir a toda costa, atrapados en el ojo de una tormenta oscura. La situación parece desesperada e irreversible aunque surgen nuevos personajes que quizás puedan equilibrar (un poco) la balanza.
“Fundación” es el eslabón de la mitad de la cadena, consolida lo leído en “Rojo” mientras construye el camino hacia el final, sin perder la identidad ni el interés.
Justo en ese aspecto, la incorporación de nuevos personajes, reside uno de los puntos fuertes del libro. Los veteranos de “Rojo” ya están más que familiarizados con Jared (tipo duro con su corazoncito, outlaw de la norteámerica profunda, bruto), Sonia (agente de policía de Hillsdale, justa, valiente), Jimmy (adolescente, inteligente, superviviente) y el grupo de supervivientes principal. A ese grupo hay que sumarle otro grupo nómada, autodenominado La Rueda y un grupo estable en Sacramento, desde donde intentan reconstruir lo perdido. La cantidad de personajes nuevos introducidos aportan mucha frescura y nuevos enfoques, además de tramas interesantes. Entre los nuevos destacan Rachel West, algo así como la alcaldesa de ese nuevo Sacramento y que tiene un plan de acción a mayor escala, Donehogawa Parker y Liz Sheehan. Estos dos enlazan con lo que ya se avisaba en “Rojo”: hay humanos capaces de luchar especialmente bien contra los vampiros. Podemos referirnos a ellos como héroes, protectores o, si nos ponemos comerciales, cazadores de vampiros definitivos.

El trabajo de construcción de personajes se multiplica en esta segunda entrega. En “Rojo” ya había multitud de personajes, bien definidos en apenas un párrafo, esbozados. Personajes como Jared, uno de los protagonistas absolutos, me transmitía la impresión de tener “dos dimensiones”: un personaje de grises pero que vive en la eterna elección de blanco o negro y muchas veces utilizado como herramienta para encontrar un solución a una situación complicada. En “Fundación” esa bidimensionalidad salta por los aires, pero no con una escena de acción si no con una serie de conversaciones que reflejan un crecimiento en la personalidad, alcanzando una tridimensionalidad. Jared es el ejemplo mas claro pero todos los personajes rezuman personalidad, de ahí que sientas la necesidad de preocuparte por ellos, de seguir leyendo y de conocerlos en profundidad.
El ritmo constante es clave y para conseguirlo Sisí hace uso de su mejor arma: su oficio narrativo.
Si hay algo que destaque sobre el resto en “Fundación” es su ritmo. “Rojo” ya era ágil y rápida, pese a tener que detenerse a presentar los cimientos de la saga. “Fundación” dinamita ese ritmo, con una sucesión de eventos casi incesante. No hay paradas, no hay respiro. La novela se estructura alrededor de giros narrativos que van cambiando las condiciones y el terreno de batalla. Cuando crees que la situación está mas o menos controlada, se introduce alguna nueva variable que vuelve a cambiar las, ya de por si, paupérrimas oportunidades de victoria de los protagonistas. El ritmo constante es clave y para conseguirlo Sisí hace uso de su mejor arma: su oficio narrativo. Si en “Rojo” ya daba muestras de un nivel y momento dulce, en “Fundación” ese efecto se multiplica, tomando las riendas de la saga y guiándola con pulso firme. El mejor ejemplo de esa característica, además del aspecto global del libro, son las escenas de acción. Hay tres o cuatro escenas muy potentes, escritas de una manera clara y dinámica, que te coloca dentro de la escena. No hay artificios ni excesos de intensidad. Sisí ya venía demostrando una madurez narrativa y de oficio importante pero en “Fundación” se reafirman y potencian todas esas virtudes.
“Fundación” es un arma de destrucción masiva contra el aburrimiento. Genera una atmósfera de complicidad lectora, dejando al lector/espectador sin otra opción que seguir devorando páginas.
También cabe reseñar las miles de referencias que se manejan, desde “The Walking Dead” hasta videojuegos como “The Division” o “Days gone”. Que los guiños no os tapen el bosque: Rojo, tratada como una saga, tiene una identidad propia muy potente, lejos de ser un mero corta y pega de elementos cogidos de aquí y de allá.
En “Rojo” la visión del conflicto era limitada, contenida dentro de los muros del Estados Unidos actual. En “Fundación” ya vamos viendo las consecuencias internacionales, teniendo el epicentro de la expansión en Europa. Poco más se puede contar sin caer en el spoiler pero el efecto generado tiene grandes repercusiones y a veces, bastante reales, narrado a tiempo real en las noticias, en la televisión e Internet. No hay peores terrores, en definitiva, que los reales, los del día a día. Esos que surgen cuando te levantas de la cama y pones las noticias. Entre las líneas de “Fundación” se pueden identificar sucesos actuales como la situación de la Norteamérica de Trump, el equilibrio medioambiental, la sociedad de consumo y poco solidaria, la sensación de irrealidad con las noticias actuales… Hay muchos elementos en la saga Rojo mas allá de la sangre y los dientes afilados.

En definitiva:
“Fundación” no puede ser considerada una secuela o continuación de “Rojo”: da la sensación de ser el mismo libro, dividido en partes por alguna cuestión editorial. No sufre el efecto negativo de querer expandir la historia mas allá de lo debido por una cuestión de rellenar páginas. Todos los elementos suman al progreso de la trama. Mantiene el mismo esquema de “Rojo” con capítulos en el presente de los personajes e interludios llamados Después que nos llevan un poco mas lejos, a un futuro cercano. Un futuro entre el rojo y el negro. Es una nueva entrega, si, pero esa condición no le resta riesgo ni atrevimiento: hay capítulos que indagan en la mitología vampira con aires de Tolkien, fragmentos de puro terror, acción… Todo a servicio de contar bien una historia compleja y ramificada.
Tanto “Rojo” como “Fundación” dependen de que el lector entre al juego que propone Carlos Sisí. Las referencias y el estilo es muy cinematográfico pero eso no debe ser considerado como un aspecto negativo. Es un arma, que en manos hábiles como las de Sisí, se convierte en arma de destrucción masiva contra el aburrimiento, generando una atmósfera de complicidad lectora, dejando al lector/espectador sin otra opción que seguir devorando páginas. “Fundación” es “El imperio contraataca” o “Las dos torres” de la saga, continuaciones que potencian al límite el original, superándolo en muchas ocasiones. Puro gozo y disfrute. El “Infierno” llega en abril y promete ponernos al límite.

Autor: Por LJ Zapico – diciembre 5, 2019

Fuente: https://www.fantasymundo.com/fundacion-de-carlos-sisi-el-imperio-vampiro-contraataca/

La biblioteca recomienda en Junio 2019… “La novia gitana” de Carmen Mola

Carmen Mola, la Elena Ferrante española: «Ojalá nadie descubra quién soy»

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Es la eterna pregunta: ¿puede una novela conquistar a los lectores sin que se sepa su autoría? Casos como el de Elena Ferrante hacen pensar que sí, que el escritor es un mero invitado a la fiesta entre los lectores y la historia que éste quiere contar. Eso cuando un libro funciona, claro. Cuando no… Pero el caso que nos ocupa hoy es un éxito de los gordos. Y, encima, su autor/a es español/a: Carmen Mola. Es el seudónimo con el que firma «La novia gitana» (Alfaguara), novela que se ha convertido en la última sensación del género negro en nuestro país.
Llegó en silencio, sin hacer ruido, el pasado 17 de mayo, justo para la Feria del Libro de Madrid, y cinco meses después ya va por la sexta edición, con 20.000 ejemplares vendidos, según su editorial. Desde que salió, «cada semana vende más» (normalmente, suele ser a la inversa, como bien saben en la industria), sobre todo gracias al boca a boca de los lectores. Todos caen rendidos (quien la coge, no la suelta) ante la fuerza y la intensidad de una historia que no desmerece al mejor «noir» de Pierre Lemaitre, comparte elementos con Sandrone Dazieri y tiene como protagonista a una (sí, es una mujer) detective –Elena Blanco– de las que hacen época (y series). Todo con el añadido social de la cultura gitana como telón de fondo: el cuerpo de una joven gitana que estaba a punto de casarse aparece justo siete años después de que su hermana fuera asesinada en las mismas circunstancias, y también poco antes de contraer matrimonio.

Identidad
Sobre la identidad de Mola, que en la biografía «oficial» figura como «profesora universitaria que vive en Madrid, con su marido y sus tres hijos», ya hay todo tipo de especulaciones: desde que es policía (por la crudeza y el realismo) a que trabaja en algo relacionado con el mundo del cine (por lo cinematográfico del relato). ¿Y el género? Muchos tienden a dar por sentado que es una mujer, aceptando lo establecido mediante el seudónimo, pero hay quienes, como la que escribe, sostienen que es un hombre. Suposiciones, al cabo, que sólo sirven como chascarrillos del mundillo literario, al que tanto le gusta un cotilleo a tiempo.

Lo cierto es que, sea quien sea quien está detrás de Carmen Mola, «desde antes de empezar a escribir ya sabía que no quería firmar la novela» con su nombre. En conversación, vía e-mail (no hay otra forma de llegar a ella/él), con ABC, asegura que el «principal» motivo para usar seudónimo fue «tener una vida ya formada que no tiene nada que ver con la literatura». También influyó que fuera «una novela negra con pasajes un poco escabrosos», la duda de si su trabajo «tendría continuidad» y, sobre todo, pesó la «vanidad: ¿y si la novela hubiera sido un fracaso absoluto? Mejor protegerse de esa posibilidad». Pero no lo ha sido, ni remotamente. A las ventas ya mencionadas en España se suman los derechos vendidos a Alemania, Francia, Italia, Holanda y Noruega (con Grecia están a punto de firmar). Ah, y habrá adaptación televisiva, por supuesto.
«Yo me conformaba con publicar, así que todo es sorprendente y maravilloso», reconoce. El hecho de mantener el anonimato le permite verlo todo «con cierta distancia, como si le pasara a otra persona». Quizás por eso no está «arrepentida en absoluto» de ocultar su identidad. Y va más allá:«Me gustaría que nunca nadie descubriera quién soy, tal vez que un día Carmen Mola desapareciera sin más». Lo que está claro es que esa fecha, de momento, está lejos.

Apuesta
La editora que descubrió a Carmen Mola, María Fasce, directora literaria de Lumen y Alfaguara Negra y responsable de haber dado a conocer a Lucia Berlin en España, confirma que ya está en marcha la segunda novela, también protagonizada por Elena Blanco y que llevará por título «La red púrpura». «Lo que está claro es que nada de esto se puede inventar, es insólito en la novela negra española. Es una gran historia y tiene un personaje inolvidable. Me pone doblemente contenta que una novela como esta siga teniendo lectores y buena crítica», reflexiona Fasce. Aunque se leyó el libro «sin parar», tuvo dudas cuando la agente de Carmen Mola, Justyna Rzewuska, le contó que era un seudónimo. No tener autor para la promoción podía ser un hándicap… pero, finalmente, decidieron apostar por ella:«Si la novela es tan buena, va a conseguir que se hable de ella». Y resultó ser caballo ganador.
Una buena lección para un sector que, con demasiada frecuencia, peca de egolatría. «Desconozco el mundo literario y no me siento capacitada para analizarlo y mucho menos criticarlo», se escuda Mola. ¿Y la relación con los lectores, no la echa en falta? «Leo en internet lo que dicen de la novela, así que el “feedback” sigue existiendo». A cambio, vive situaciones divertidas, como cuando dos compañeras de trabajo le recomendaron «La novia gitana» y sintió «un secreto placer». «Lo que me sorprende es que el tema del seudónimo despierte tanta curiosidad», remata.

Fuente: 9/10/2018 www.abc.es

La biblioteca recomienda en Mayo 2019… “El último barco” de Domingo Villar

Un ruido de intensidad variable, mucho más fuerte entre los aficionados al género negro, lleva años recorriendo el mundo literario español. ¿Qué ha pasado con Domingo Villar? ¿Por qué un silencio tan prolongado? ¿Ha muerto de éxito? ¿Está bloqueado? ¿Harto? Rumores y leyendas negras completaban un enigma literario para el que diez años después tenemos respuesta. Hablamos con los implicados en el proceso para entender qué ha pasado en todo este tiempo y cómo se ha completado El último barco (Siruela y Galaxia en gallego), un libro con hechuras de best seller literario y por el que sus dos editoriales han echado el resto.

“Hace cinco años cometimos un error”, comienza a relatar Ofelia Grande, directora editorial de Siruela. “Había un manuscrito, lo leímos, nos encantó y llegamos a meterlo en catálogo. Parecía cuestión de un par de meses. Teníamos incluso el ISBN. Teníamos todo menos el libro”, continúa Grande para hacer referencia a aquel Cruces de piedra, nunca publicado, germen de lo que al final ha sido la tercera novela protagonizada por el policía Leo Caldas. ¿Qué ocurrió? “No fui todo lo honesto que debería haber sido. Escondí la cabeza y me puse a escribir”, comenta el propio Villar tras una larga pausa. “Me obsesiona el respeto al lector. Mi compromiso no es con un plazo sino con una historia que merezca la pena. Si no, no sirve”, añade despacio, siempre preocupado por la precisión, tras enseñar orgulloso “las tripas” de su proceso, el mapa de 10 años de búsqueda: decenas de libretas, cientos de hojas escritas a mano, mapas de personajes, notas en el móvil, etc.

En El último barco el inspector Leo Caldas busca a Mónica Andrade, la hija desaparecida de un prominente cirujano de Vigo. Este sencillo punto de partida pone en marcha una maquinaria pulida hasta la obsesión en la que el puro relato detectivesco se mezcla con historias personales y se engrandece con el retrato de un mundo, de calma y oficios antiguos, en vías de extinción. 712 páginas de literatura policial que si no están pensadas para el éxito sí se ajustan bastante a la altura del envite: Siruela saca una primera edición de 30.000 ejemplares y Galaxia otra en gallego de 10.000. Cifras altas para el negocio y astronómicas para la novela negra. “Nos habría venido genial en 2013, pero si no estaba, no estaba”, reconoce Grande, que sabe que un libro así salva el año a una editorial mediana. “Es una novela humana y fácil en el mejor de los sentidos”, trata de resumir.

El tamaño, más páginas que los dos anteriores juntos, también juega a favor en un mercado saturado y con pocos compradores fieles. “Ha salido así. Al principio decíamos: ‘800 páginas, madre mía’. Ahora me alegra de que sea un libro contundente”, cuenta Grande. “No hay premeditación. Tiene más páginas porque la historia es más grande”, asegura el autor como si no fuera con él.

El pasado verano parecía que de nuevo lo tenía, pero no entregaba nada, cuentan en Siruela. Invitaron entonces al autor a trabajar en la editorial, de lunes a viernes y de nueve a dos, rodeado del personal. Parecía esencial. “Si le dejas el manuscrito dos años más le da 20 vueltas”, resume Grande. “Leí y releí mucho. Escribí y reescribí. Ellos me ayudaron a decidir cada coma que cambiábamos. Así trabajo. Dándole 800 vueltas y echándome para atrás”, cuenta el autor. El libro iba a ir a salir en Navidad, pero no llegaron. Ahora se publica el 6 de marzo, día del cumpleaños de Villar. Por delante, Sant Jordi, la Feria del Libro y la confianza de llegar hasta verano con la novela en las listas de los más vendidos.

El método de trabajo, la vida y el negocio editorial también contribuyeron a prolongar el tiempo en barbecho. Villar escribe en castellano y luego lo pasa al gallego o al revés, en busca de la musicalidad de las dos lenguas y de la voz propia de cada personaje. “Los diálogos me salen mejor en castellano, porque el 99% de mi vida es en esa lengua. Pero el gallego me deja más cerca del lugar emocional en el que quiero estar cuando escribo”, explica. También lee en alto lo que escribe antes de seguir adelante. Cuando murió su padre en 2013, se quedó sin los oídos que esperaban, pacientes, cada una de sus palabras, y eso tampoco ayudó.

Tras el éxito de su primera novela  –Ojos de agua lleva cerca de 20 ediciones–  y, sobre todo, de La playa de los ahogados –que suma decenas de miles de ejemplares vendidos– a Villar se le multiplican viajes, actos e invitaciones. “Nuestro trabajo tiene esa peculiaridad. Pasamos de ermitaños a exhibicionistas. Prefiero la primera parte, cuando lo tengo todo controlado”, resume el escritor vigués, resignado a iniciar de nuevo el círculo promocional que exige todo triunfo comercial.

Por cómo habla de su oficio, Villar no se arrepiente de estos años de bloqueo y silencio. ¿Ha aprendido algo de todo este embrollo? Otra pausa, un pequeño resoplido, un rápido parpadeo y la respuesta: “Nada. Nada o muy poco. He aprendido que estoy donde quiero y que este oficio es artesanía más que destellos de creatividad”. ¿Habrá otro Leo Caldas? “Ideas tengo para varias historias. El problema es de seguridad”.

Fuente: El País (2 de Marzo de 2019)

La biblioteca recomienda en diciembre… “La maestra de títeres” de Carmen Posadas

Conocer los entresijos de la alta sociedad no es tarea fácil. Muchos de sus protagonistas aparecen en las revistas y copan portadas de la prensa rosa. Sin embargo, la gran mayoría sólo muestran a sus seguidores la cara que más les interesa, que no siempre coincide con la realidad. Con su nuevo libro La Maestra de Títeres, la escritora Carmen Posadas invita a sus lectores a conocer los secretos que se esconden tras la flor y nata madrileña. Personajes ficticios “pero que muestran mucha verdad”, como ha explicado la literata a La Vanguardia.

Con esta lectura, los lectores podrán adentrarse en el mundo de la jet set de primera mano, pues la propia escritora lo conoce bien. Nacida en Uruguay en 1953, Posadas es hija de un diplomático, por lo que desde bien pequeña pudo moverse en entornos similares a los que aparecen en el libro. No obstante, reconoce, que, pese a que pueda parecer lo contrario, “no ha resultado nada fácil la tarea de documentación, pues a veces resulta más fácil hablar desde otra perspectiva más externa”.la maestra de titeres-carmen posadas-9788467052695

La historia está contada en tres tiempos distintos, dando así una imagen significativa de los 60 últimos años de la historia de España. Beatriz Calanda, una dama de la alta sociedad, carne de las revistas de sociedad, es su máxima protagonista. Su vida funciona a base de exclusivas y, dado a su fama, todo el mundo cree conocerla pero nadie, ni siquiera sus cuatro maridos ni sus hijas saben quién es en realidad. Para descubrirlo, el relato viaja a su adolescencia en el Madrid de la Transición y a la época de la juventud de su madre en los años de la posguerra.

Una personalidad que, tal como cuenta la autora, “está inspirada en diferentes personas que he conocido a lo largo de los años”. Y es que, como cuenta Posadas tanto a este diario como en su nuevo libro, gran parte de la socialité “cuenta las verdades a medias e inventan una realidad propia. Muchos adornan su propio currículum porque su realidad suele ser bastante más aburrida de lo que cuentan”. Así lo especifica la propia protagonista en una escena: “La verdad no existe, la verdad se fabrica”.

 

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Barcelona

La biblioteca recomienda en Noviembre… “Las voces de Carol” de Clara Peñalver

El caso de la escritora asesinada en los Montes

Clara Peñalver crea una trama en la que la investigación tradicional y científica se dan la mano.

Tras su investigadora Ada Levy, la autora crea a la inspectora Carol Medina en esta trama que se inspira en policías de la Comisaría Provincial La escritora Clara Peñalver convierte Málaga en el escenario de un meticuloso crimen literario en ‘Las voces de Carol’Imagen relacionada

Tiene pasión por las dos ruedas y en todas sus novelas hay motos. Y como buena amante de las curvas se ha dejado llevar por la serpenteante carretera que sube y baja de los Montes. «Si residiera en Málaga, tendría una casa allí», confiesa Clara Peñalver, que nació en Sevilla, vive en la vecina Granada y escribe sobre Málaga. Lo paradójico es que esos bosques que escogería para vivir se han convertido en su nueva novela, ‘Las voces de Carol’, en todo lo contrario: un lugar de muerte. Porque en una moderna vivienda entre pinos y alcornoques aparece apaciblemente inerte Abril Zondervan, una escritora de éxito en todo el mundo. Un aparente suicidio del que desde un primer momento desconfía la inspectora Carol Medina.

«En realidad la novela surgió con el personaje de Abril, una escritora con un trastorno mental y su relación con la sociedad, que no sabía si iba a dar para una novela histórica, un ‘thriller’ o una historia intimista», explicó ayer a SUR Peñalver, que regresó al escenario del crimen, Málaga, para presentar este nuevo libro que acabó convirtiéndose en un relato policíaco cuando la autora visibilizó a Zondervan en una fría mesa metálica del Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga. «Fue entonces cuando el resto de la trama empezó a crecer ya que Abril es el centro de la novela», apunta la escritora que encontró en la Costa del Sol el escenario propicio. «No solo es una gran ciudad multicultural, sino una nueva Barcelona en el que hay prosperidad empresarial y, a la vez, operan las mafias», explica Peñalver que retrata en su novela esa doble cara malagueña que ha saltado con fuerza a las portadas de la prensa en las últimas semanas por ajustes de cuentas, atentados y lucha entre clanes.

En la investigación de la muerte de Abril Zondervan, la inspectora Carol Medina cuenta con la ayuda de la policía científica que tiene un gran protagonismo en la historia. De hecho, Clara Peñalver, bióloga de formación, pasó largas horas con los especialistas y técnicos policiales de la Comisaría Provincial de Málaga que después han pasado a convertirse en personajes de ficción. Así, Mila Olmos, inspectora que trabajo en el caso Malaya, forma parte de los rasgos literarios de Carol , el policía científico Carbonero tiene un 80% de su modelo real, Manolo Pérez Carmona, y la médico forense Silvia esconde a Elena Galarraga que enseñó a la autora a poner a Zondervan sobre la mesa de autopsias para descubrir sus secretos.

«Me han ayudado mucho y me han dado unas posibilidades tremendas», confiesa la autora, que también abre la trama al fenómeno de los ‘escuchadores de voces’, un trastorno que sufre la escritora fallecida en la novela. «Antes se les ponía la etiqueta de esquizofrenicos y se les estigmatizaba, pero me gustó descubrir que los escuchadores de voces podían llegar a vivir con sus alucinaciones auditivas y que, sin hablar de curación, sí se podían recuperar», señala Clara Peñalver que se aparta de la investigadora y detective Ada Levy, protagonista de una trilogía previa, para explorar esta trama policiaca y literaria que tiene algún toque biográfico.

«Yo también soy obsesiva al escribir y algunas de esas manías las tiene Abril, pero su mente tiene poco que ver con la mía», apunta Peñalver, que añade que sí reconoce en el libro. «Sobre todo al mostrar algunos de mis miedos que vuelco tanto en Abril como en Carol», confiesa.

 

Fuente:

www.diariosur.es

Miércoles, 17 octubre 2018

La biblioteca recomienda en Octubre… “La peregrina” de Isabel San Sebastián

Isabel San Sebastián: «El pueblo español acostumbra a olvidar o maltratar a sus héroes»

A Isabel San Sebastián el interés por la Asturias medieval le viene de lejos. Después de dedicarle a esta tierra dos títulos ambientados en los primeros impases de la Reconquista, «La visigoda» (2006) y «Astur» (2008), la escritora y periodista vuelve a las librerías con «La peregrina» (Plaza & Janés). Un libro en el que Alana de Coaña, personaje recurrente dentro de la obra de San Sebastián, recorre las abruptas y salvajes sendas del primer Camino de Santiago junto al monarca asturiano Alfonso II el Casto y su comitiva en dirección a un bosque cercano a Iria Flavia, donde, según se dice, se encuentran los restos del apóstol.

«La peregrina» es una continuación de «La visigoda» y de «Astur». ¿Se planteó la historia de Alana de Coaña como una trilogía?

No, cuando escribí «La visigoda» no sabía que iba a escribir «Astur», lo mismo ha ocurrido ahora con «La peregrina». Sin embargo, la historia de Alana y la de Huma, su madre, ha fascinado a los lectores, y a mí también como su creadora. Son dos mujeres fuertes, mágicas, espirituales, que representan perfectamente la cultura matriarcal de la Cornisa Cantábrica.

Hay mucho. Si hubiese nacido en el siglo IX, sería como Alana de Coaña. Tenemos el mismo sentido de la maternidad, del disfrute de la naturaleza, de los paisajes de la Cornisa Cantábrica; también nos parecemos en nuestra curiosidad por todo lo que nos rodea. Por otro lado, y como es normal, nuestra concepción de la religión o del poder es distinta.

Para escribir «La peregrina» realizó el Camino Primitivo. ¿Qué sintió al recorrerlo?

Hacer el Camino de Santiago siempre es una experiencia mágica.

Portada de «La peregrina»
Portada de «La peregrina»

Recorriendo el Camino Primitivo descubrí paisajes y personas maravillosos. Pude ver los escenarios de una etapa importantísima para la Historia de España y Europa, como fue la del nacimiento del Reino de Asturias y el comienzo de la Reconquista. Lo pasé algo mal también, porque lo hice con una lesión en el tobillo derecho.

Siempre se ha dudado sobre que los restos del apóstol se encuentren en Santiago.

Efectivamente, es algo que no sabemos. Sin embargo, la importancia de las reliquias y del Camino ha sido tan grande para Europa y la cristiandad que es prácticamente irrelevante si son verdaderas o no.

Sobre Alfonso II el Casto dijo una vez que «se trata de un buen ejemplo de la proverbial ingratitud española hacia sus héroes». ¿A qué cree que se debe esa ingratitud?

A que el pueblo español, que tiene capacidad para protagonizar increíbles hazañas, como ser el único capaz de desislamizarse junto a los sicilianos, es capaz también de tremendas felonías. Tiene la costumbre de fustigarse a sí mismo olvidando o maltratando a sus héroes.

A veces parece que tenemos tendencia a analizar hechos del pasado desde una perspectiva actual.

Eso ha pasado, por ejemplo, con la conquista de América, que es uno de los hechos históricos más importantes y tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos. Se pudieron cometer abusos, que se cometieron, pero lo que no se puede hacer es valorar un acontecimiento del siglo XVI de acuerdo a criterios actuales. Eso es un anacronismo y una estafa intelectual y moral.

A lo mejor se podría haber hecho más desde el Gobierno para cuidar la Historia de España.

Pues sí, lo que pasa es que no da votos, y los políticos solo invierten en lo que da votos. Todo lo demás les importa un pito. No se ha invertido nada en fortalecer la historia común de los españoles, ni en cine ni en series de televisión. El resultado es que hay mucha gente que desconoce sus orígenes y estos acaban muchas veces desdibujados. Debemos trabajar por recuperar nuestra Historia.

Supongo que esa recuperación la debería encabezar la Real Academia de la Historia junto a las Universidades…

Deberían. Pero mire, si no lo hacen ellos, lo tendremos que hacer los escritores. Cuando los encargados de salvaguardar lo nuestro no lo hacen, tendremos que hacerlo los demás. Como ya hicimos este verano en la UIMP varios autores españoles dentro de un curso que se llamaba «La novela al rescate de la Historia de España».

¿Qué es la Historia para Isabel San Sebastián?

Una fascinación. Algo que no me aburre ni me deja satisfecha nunca. La Historia es aquello que dota a una sociedad de cultura y raíces. Lo que nos hace ser lo que somos. Ayuda además a combatir el tribalismo, que es una cosa que yo detesto. El conocimiento del pasado hace que uno pueda comprender que se es algo más que el miembro de un grupo.

Rodrigo Alonso

Fuente: www.abc.es (11/09/2018)

La biblioteca recomienda en Septiembre… “La desaparición de Stephanie Mailer” de Joël Dicker

Dos grandes cuestiones se ciernen desde hace años sobre la meteórica carrera de Joël Dicker (Ginebra, 1985). Dos grandes cuestiones que a veces son un acicate y otras una pesada losa que necesita de fuertes convicciones y grandes argumentos para ser levantada. A saber: ¿A qué debe este joven su éxito global tras un puñado de novelas? ¿Es un renovador del género negro o un escritor que merodea por el policial en busca de un corsé al que ceñirse? “Siempre ha sido así: cuando algo tiene éxito tiene que ser malo. Todo el mundo tiene algo que decir sobre el éxito pero lo importante es el poder de la literatura, cómo enriquece la vida de la gente. La verdad sobre el caso Harry Quebert no era considerada una novela negra antes de salir, pero la gente la leyó así. No soy un experto en el género, lo que me importa es que alguien coja Imagen relacionadamis libros y diga ‘oh, he estado en otro sitio'”, cuenta a EL PAÍS convencido y tranquilo

Por si quedaba alguna duda, Dicker publica ahora en España La desaparición de Stephanie Mailer (Alfaguara, traducción de María Teresa Gallego y Amaya García) una oda al policial clásico en el que se parte de la desaparición de una periodista que investigaba el asesinato del alcalde y toda su familia en una idílica localidad de los Hamptons para escarbar en las miserias de la condición humana a través de un complejo entramado de secretos, mentiras y envidias que va y viene en el tiempo con fluidez. “El no crimen es un hecho muy atractivo en sí mismo. Lo interesante no es la sangre, o el acto violento sino lo que está detrás, la intención, por qué alguien que no es un criminal puede matar a otro”, explica en un inglés pulido en EE UU, donde pasa el verano desde hace más de dos décadas.

Dicker maneja un método curioso. Mezcla complejas estructuras con saltos en el tiempo y muchos personajes en un proceso en el que, asegura, descubre lo que está pasando al tiempo que lo escribe: “Decido cómo se resuelve el misterio en la parte final. Si lo supiera antes perdería interés. Escribo como se lee. No sería capaz de escribir una parte toda seguida, luego otra y mezclarlas”.

Al autor de El libro de los Baltimore le obsesiona su oficio. Quizás por eso en sus novelas siempre hay escritores y libros escritos dentro del libro. “En seis años he escrito mis tres últimas novelas. Ha sido muy intenso. Y en este proceso he pensado en cómo se hace uno escritor. Y creo que no hay una respuesta, que no se puede enseñar, que no hay un título,ni magia, ni milagros, pero sí una técnica. Y quien diga que no miente. ¿Qué es un autor? ¿Publicar te hace ser un autor? Yo no lo creo, pero la gente te dirá que sí”, reflexiona. ¿Y el éxito? “Cuando estoy escribiendo me paso 12 horas al día trabajando, vivo con los personajes, no pienso ni en el éxito ni en los lectores. Luego empieza un proceso duro, violento, me quedo seco y me prometo que no voy a volver a hacerlo, pero a los 15 días ya estoy con la siguiente historia”.

Los secretos, esenciales en la narrativa de Dicker, son algo que, asegura, constituye nuestra parte auténtica, un lado oscuro pero que nos da, también, un propósito, que nos diferencia de los animales. La primera persona define su estilo en esa búsqueda de lo que está detrás. “Es una voz que transmite una percepción de la realidad, no la realidad misma. Es algo tramposo porque no cuenta las cosas como pasaron sino como las vio el personaje. Pasa lo mismo con la memoria. Son reconstrucciones”, cuenta.

En esta última novela el joven suizo apuesta por un grupo amplio de protagonistas –como en su debut, Los últimos días de nuestros padres– y se despega del escritor Marcus Goldman, el eje central de La verdad sobre el caso Harry Quebert y de El libro de los Baltimore. “Al principio pensé en seguir usándolo, pero me asaltaban las dudas. ¿Lo quería porque me gustaba o porque me había dado éxito? Es una pregunta difícil que solo podía responderme despegándome de él. Creo que ha funcionado”, asegura antes de reconocer que lo echa de menos, que puede que vuelva a engancharse a él para seguir, intuimos, pavimentando la senda del éxito literario.

Fuente: www.elpais.com/cultura 24 de junio 2018

La biblioteca recomienda en Julio y Agosto… “Canción de sangre y oro” de Jorge Molist

Jorge Molist (Barcelona, 1951) se alzó ayer en Sevilla con la XXIII edición del Premio de Novela Fernando Lara que convocan la Fundación José Manuel Lara y la Editorial Planeta con el patrocinio de la Fundación Axa. Un galardón dotado de 120.000 euros para el autor de una historia que rescata la épica y la aventura en la época de mayor apogeo de la Corona de Aragón, y que cuenta la historia de una niña de 13 años que tuvo que abandonar su familia y su país para ir a un lugar lejano y casarse con un hombre mayor al que no conocía, porque era el único modo de salvar la vida de su padre, el rey de Sicilia, en un sacrificio que finalmente se reveló inútil. «Rumbo a Levante» fue el título elegido y Jaime Pérez el seudónimo bajo el que se escondía Jorge Molist, uno de los autores de mayor éxito de los últimos años en lengua castellana y que además es especialista en novela histórica, y el título de la novela ganadora: «Canción de sangre y oro». «Es un relato épico de personajes y sentimientos, el emperador, ladrones, campesinos, el Papa, una historia coral que cuenta un relato que sucedió en realidad y que cambio la historria de Europa y del mundo», declaró ayer Molist. En la gala celebrada en los Reales Alcázares de Sevilla también se entregó el premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos a «Días felices. Aproximaciones a ”El jardín de las delicias” de Francisco Ayala», de Carolyn Richmond, y el Antonio Domínguez Ortiz de biografías a «Prender con keroseno el pasado», de José Manuel García.

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Tiempo de influencias
El autor de «Tiempo de cenizas» coloca como protagonista de su novela al hijo de Jaime «El Conquistador», Pedro III «El Grande», el rey que hizo que la Corona de Aragón se convirtiera en una de las principales potencias a finales del siglo XIII. Un momento crucial para la historia del Mediterráneo cuando los barcos aragoneses dominaban varias plazas de influencia en el sur de Europa logrando una de las cortes más cultas de su tiempo.
Molist conoce bien el mundo de la Edad Media, ya que muchas de sus obras vuelven sus ojos a ese periodo histórico. Un interés que traslada a la manera de enfrentarse a la escritura bajo la máxima de que el lector debe disfrutar con la lectura de sus obras.
En ese sentido, sobre «Prométeme que serás libre», escrita en 2011 y con la que ganó el Premio Nacional de Novela Histórica Alfonso X «El Sabio», asegura que lo que le interesaba es que el lector se sumergiera en el siglo XV. «Que no pueda dejar de leer, porque es lo que yo también busco».
Un compromiso nacido desde su niñez, cuando le comunicó a su padre que quería dedicarse a hacer libros, a escribirlos, pero lo que consiguió de su progenitor fue entrar como aprendiz en una imprenta de barrio porque su familia no se podía permitir «un estudiante que suspende». Le sirvió para simultanear su formación con los trabajos más variopintos: peón en una obra, extra de cine, vendedor de libros, reparador de radios u operario en una central nuclear. Luego logró ser ingeniero industrial, dedicarse al mundo de las grandes empresas pero sin olvidarse jamás de esa necesidad de escribir y contar historias que tenía latentes durante esos años. Lo hizo en el año 2000 cuando publicó su primera novela, «Los muros de Jericó», a la que siguieron «Presagio» (2003), «El anillo» (2004), «El retorno cátaro» (2006), «La reina oculta» (2007) y «Tiempo de cenizas» (2017).
Precisamente con este último título quiso dar una nueva visión de la leyenda negra de la familia Borgia y ser una especie de secuela de «Prométeme que serás libre». Su protagonista Joan Serra, que vive en Roma al cargo de una librería, fue un trasunto de su personalidad, una especie de autorretrato literario. Alguien que buscó la libertad mediante el amor a los libros. «Para escribir una novela la documentación es importante, pero la emoción es lo primero», ha asegurado el galardonado en más de una ocasión cuando se le ha preguntado por el proceso de creación que utiliza.
Una postura que le permite disfrutar durante horas y horas en los archivos para encontrar todos los detalles que hagan verosímiles sus libros, que en la actualidad ya cuentan con ediciones en más de 20 idiomas.

Fuente: www.larazon.es (5 Mayo 2018)

La biblioteca recomienda en Junio: “Clavícula” de Marta Sanz

Clavícula, de Marta Sanz, trata del dolor y sus ramificaciones. Arranca con la percepción de un dolor físico, tan mínimo e impreciso como imperioso, que exige una exploración médica y requiere también de una indagación personal, pues de repente ese dolor ocupa el lugar central de la vida de una mujer próxima a la menopausia. Una mujer que es también esposa, hija, amiga, trabajadora y escritora. Sobre todo escritora, dado que es esta tarea la que ocupa y vertebra su día a día, según reflejan estas páginas. Y, por añadidura, una escritora muy apreciada ya por miles de lectores, que parece haber cumplido su sueño.

Sentir un dolor y referir ese dolor son los dos ejes en torno a los que gira Clavícula. Sentirlo físicamente en el propio cuerpo: los síntomas, su progresión y mutación con el paso de los días, las sensaciones que desata. Y también percibirlo fuera de él: en las miradas de los otros, en el afeamiento de la letra o en la economía familiar. Y desde luego, sentirlo anímicamente: los miedos que desata, la culpa inexplicable, e incluso una inflexión o posible víncu­lo ideológico.

En cuerpo y alma

¿Y cómo referir mi sufrimiento? Las reflexiones sobre escritura y dolor jalonan las páginas de Clavícula, un libro donde hay crónica, apuntaciones diarísticas, un cuento, retratos, lecturas y referencias a la obra propia o a otras afines al tema que la ocupa, autobiografía, correspondencia electrónica, sueños, confesión. Lógicamente, tal heterogeneidad implica diferencias. El cuento ‘Buscamos una amapola que no se marchite’ no me parece que encaje muy bien aquí. Corta demasiado la progresión de un proceso que justo a esa altura empieza a anclarse con firmeza. Además, ya lo hemos leído recientemente en otras partes.

Sí me han interesado mucho la relación entre escribir y padecer, que alumbra símiles y metáforas: “Escribo de lo que me duele. Hoy veo con toda claridad que la escritura quiere poner nombre e imponer un protocolo al caos. Al caos de la naturaleza, a la desorganización de esas células dementes que se resisten a morir, y al caos que habita en el orden de ciertas estructuras sociales”. Provoca interrogaciones a las que Marta Sanz intenta responder y dudas que aspira a despejar o aclarar: “Para quienes experimentamos la pulsión de la escritura, los dos caminos —la biología y la cosmética— están errados. (…) Ando buscando nuestra inmensa belleza entre este contubernio de palabras gratamente blasfemas y lenguaje corporal”. Y también genera algunas certezas: “… me gustan los libros que producen orzuelos. Los que abren estigmas en las palmas de las manos. Los que aprietan la garganta y nos cortan la respiración”.

Y obliga a un compromiso. Ya casi al final de su travesía, Marta Sanz descubre que podría haber aderezado u ordenado sus “entradas” de otro modo para hacer más novelesco su relato, aproximándolo al género de las novelas de detectives. Pero no es ese su propósito. Estas páginas son una indagación y “aspiran a operar como herramientas afiladas. Un trépano o un berbiquí. Describen un proceso, puede que una figura circular, y hablan de una persona. No de sus pasos de baile”.

Y este designio, sin duda, eleva y distingue.

Fuente: https://elpais.com/cultura/2017/04/17/babelia/1492447344_938096.html

La biblioteca remomienda en Mayo… “Donde fuimos invencibles” de María Oruña

“Donde fuimos invencibles”. La saga de María Oruña continúa con más intrigas y crímenes

María Oruña vuelve a crear una intriga fabulosa en tierras cántabras con esa fuerza tan viva de acercarnos al lado oscuro del alma.   Resultado de imagen de maria oruña donde fuimos invencibles

El verano está terminando y la teniente Valentina Redondo está contando los días para empezar sus vacaciones. Pero algo insólito sucede en el centro mismo del pueblo costero de Suances: el jardinero del antiguo Palacio del Amo ha aparecido muerto en el césped de esa enigmática propiedad.

 El palacio es una de las casonas con más historia de los alrededores, y después de permanecer mucho tiempo deshabitada, el escritor americano Carlos Green, heredero de la propiedad, ha decidido instalarse temporalmente en el lugar donde vivió sus mejores veranos de juventud. Pero la paz que buscaba se verá truncada por el terrible suceso, y aunque todo apunta a una muerte por causas naturales, parece que alguien ha tocado el cadáver, y Carlos confiesa que en los últimos días ha percibido presencias inexplicables a la razón.

A pesar de que Valentina es absolutamente escéptica en torno a lo paranormal, tanto ella como su equipo, e incluso su pareja, Oliver, se verán envueltos en una sucesión de hechos insólitos que les llevarán a investigar lo sucedido de la forma más extravagante y anómala, descubriendo que algunos lugares guardan un sorprendente aliento atemporal y secreto y que todos los personajes tienen algo que contar y ocultar.

María Oruña (Vigo, 1976), gallega de padre cántabro, desde pequeña visita con frecuencia Cantabria. Allí ha ambientado sus tres novelas hasta el momento, todas publicadas en Destino: Puerto escondido (2015), un exitoso debut en el género negro que ha sido traducido al alemán, el francés y el catalán; Un lugar a donde ir (2016) y su último libro, “Donde fuimos invencibles” (2017). En todas estas historias, los protagonistas son los paisajes cántabros y el equipo de la teniente Valentina Redondo, que se ha ganado el cariño de miles de lectores.

Además, María Oruña es abogada y actualmente compagina esta profesión con la escritura.

Fuente: http://www.todoliteratura.es (09 de Abril de 2018 )